© Robert ReckerRalf Schmitz está harto: „¡Por Dios! ¿Tenemos que sopesar cada detalle antes de tomarlo en serio?“.“
¡Ralf tiene una misión! Va a demostrar que todos disfrutaríamos más de la vida si no nos tomáramos todo tan en serio y con tanta precisión. ¡Y Ralf se toma esta misión muy en serio y con mucha precisión!
Se lanza a la búsqueda de las sutilezas de la locura cotidiana que nos hace a todos tan entrañablemente excéntricos y agradablemente locos. ¡Y encuentra muchas! Como un naturalista, se adentra en el panóptico de la meticulosidad vergonzosamente humana. Al hacerlo, nos observa a todos muy de cerca, fijándose en nuestras manos, nuestra boca y nuestras manías. Y, si es necesario, llega hasta nuestro dormitorio. Bueno, no al suyo, pero quizá al de sus vecinos. ¡Y eso no se lo puede perder!
En su nuevo programa teatral Schmitzfindigkeiten, analiza minuciosamente los resultados de sus disparatados estudios de campo con chistes afilados y un gran despliegue físico. Y donde faltan datos válidos, ¡más divertido resulta! Porque, como en todos los programas de este artista excepcional, hay comedia improvisada al más alto nivel. Pero nunca más allá del límite del dolor. Solo le dolerá de risa cuando le lluevan sobre las orejas un fuego artificial de chistes inesperados, sketches extravagantes y números de baile y música de dudosa calidad.
Y lo mejor de todo es que Ralf nos trae la salvación. Porque después de esta noche, el sentido de la vida queda claro. No hay ninguno. Solo podemos alegrarnos de no tener que salir a cazar, si ni siquiera somos capaces de decidirnos por uno de los 12 000 tipos de yogur que hay en el supermercado.
Desinteresado como es, también ha probado para nosotros un kit de manualidades anunciado en las redes sociales con el que se pueden hacer moldes de yeso de tu mejor parte. Un regalo estupendo para San Valentín. Solo necesitas mucho yeso. Porque, claro, no sale bien a la primera.
Y cuando Ralf se mete en la piel de famosos en un abrir y cerrar de ojos o se convierte en un coach de ligoteo, queda claro definitivamente: ¡estamos todos locos!
¡Y el rey de los chiflados invita a una audiencia y a una velada muy especial llena de ingeniosidades de Schmitz!
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